Como recientemente se ha escrito en este periódico, las cosas por su nombre. Hablar, o escribir, por la tangente, con metáforas  con retruécanos -juegos de palabras- es o evitar el decir las cosas con rotundidad por no se qué temores, o tratar de ocultar la verdad por no se qué razones. Las cosas por su nombre: el silencio es cómplice; quien calla, otorga; quien se queda mudo ante un delito o una acción ilícita, es cómplice. ¡Sin más, la complicidad del silencio es culpabilidad!

         Y digo esto por una noticia aparecida recientemente en la prensa. Dice así: “Cada vez son mas los informes que destacan el papel del “observador” en los casos de acoso. La influencia de este “coro pasivo” estriba en que justifican las agresiones, ya que su silencio e indiferencia suele ser interpretado por el agresor como una aprobación a su conducta”. Y los informes dan una serie de pautas para que los “observadores” dejen de ser sujetos pasivos y actúen.

         Ese silencio cómplice –los niños temen las consecuencias de hablar, o no saben con quien hacerlo- se produce en múltiples facetas de la vida. Por ejemplo, en la violencia machista. El entorno de la mujer maltratada calla, guarda silencio. Lo hace por entender, equivocadamente por supuesto, que las relaciones de pareja son cosas de ambos, asunto privado. Lo hacen por temor a las consecuencias del hablar –testigos de los juicios, por ejemplo-. ¡No hay excusa para un silencio que es cómplice de un delito! No, no estoy hablando de solidaridad, estoy poniendo el calificativo exacto al silencio: complicidad con el agresor.

        Por ejemplo, existe silencio es muchas conductas fraudulentas. ¿Para que las hojas de reclamaciones? ¿Para que las denuncias a los organismos oficiales de consumo? Que otros lo hagan, se suele pensar, De ese modo, con el silencio cómplice, se sigue defraudando con el consiguiente daño para muchos ciudadanos.

        Las cosas por su nombre: el silencio es complicidad con lo ilícito; el silencio es una actitud delictiva, aunque suene muy fuerte.

 

JOSE-ANTONIO BURRIEL

 

Roma locuta, causa finita. El viejo aforismo jurídico es aplicable en esta ocasión: el Tribunal Constitucional ha dictaminado que la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la violencia de género es constitucional. ¡Discusión zanjada!

Tratara de “traducir”  los argumentos del Tribunal Constitucional, porque, como cualquier otro órgano judicial, hay que poner en castellano inteligible el lenguaje jurídico que emplea. A los ciudadanos de a pie les interesa, al menos si lo creo, conocer en que se ha basado el Constitucional para afirmar que la Ley Integral es acorde con la Constitucional.

Comenzare por exponer el recurso presentado. Sucintamente ese recurso dice: es contrario al principio de igualdad imponer penas mas graves a los actos delictivos cometidos por el hombre sobre la mujer que a los cometidos por la mujer sobre el hombre.

Dictamina el Tribunal Constitucional para avalar la constitucionalidad de la Ley Integral:

1.      Es al legislador a quien le compete determinar los bienes penalmente protegidos, los comportamientos penalmente reprensibles y las penas a imponer.

2.      El legislador no impone una pena diferente por razón del sexo, sino por entender que determinadas conductas son mas graves y mas reprochables socialmente

3.      Y el legislador considera que son conductas mas graves –los delitos cometidos por el hombre sobre la mujer en el ámbito de las relaciones de pareja- por expresar de un modo constitucionalmente intolerable la subordinación del la mujer respecto del hombre.

4.      El legislador entiende que los bienes básicos –vida, integridad física y salud de la mujer, así como la libertad y dignidad- deben ser protegidos integralmente, también mediante una represión penal más dura.

5.      La igualdad sustancial de toda persona, elemento de la ciudadanía, sufre un atentado intolerable  con ciertas formas de violencia del hombre sobre la mujer que es o fue su pareja, acciones que pretender coartar su dignidad, libertad e igualdad.

6.      Las agresiones a la mujer en el ámbito de la relación de pareja tienen un desvalor mayor, algo que tiene que ser contrarrestado con una mayor pena. Es decir, a hechos mas graves, penas mas graves.

7.      No se trata de criminalizar al varón por el hecho de ser varón, sino de castigar aquellas conductas que se realizan sobre la mujer por considerarla subordinada al varón.

Que los juristas lean detenidamente la sentencia del Tribunal Constitucional, pero creo suficientes las líneas anteriores para que cualquier ciudadano entienda el dictamen del alto Tribunal. Eso si, va a ser difícil entender la sentencia y su razonamiento en caso de no entender lo que subyace en las medidas penales actualmente en vigor: la sanción de aquellas conductas que tienen su origen  en una ideología basada en la subordinación de la mujer al hombre, es decir, en una ideología “machista”.

 

jose-antonio burriel

LAS IRONIAS MACHISTAS

Mayo 18, 2008

 

        Después se piden disculpas; después se afirma que las palabras se han sacado del contexto; después… ¡uno se rasga las vestiduras para exculparse del daño que se ha hecho!

        El presidente de la  Audiencia Provincial de Barcelona ha tenido una muy desafortunada intervención, en la que, para aclarar su punto de vista ante un determinado asunto, contó un chiste de alto contenido machista. Lo dicho, después vienen las disculpas, pero el chiste era insultante para la lucha contra la violencia machista. Y, aunque me cueste el decirlo, esos chistes, o comentarios o sonrisitas, vienen a  manifestar lo que en el interior se piensa y se siente, unas veces más y otras menos.

       No me extraña los comentarios desafortunados de periodistas y charlistas –o charlatanes, que a veces es lo mismo- sobre la decisión del Tribunal Constitucional al avalar las medidas penales de la Ley Integral. Además de ser manifestaciones de quienes ni saben de derecho, ni han leído la sentencia –aunque la hubieran leído, no la hubieran entendido porque no quieren entenderla-, detrás de ellas, mal que me pese el decirlo, se esconden actitudes machistas.

Y no me extraña porque no podemos olvidar que llevamos siglos de ideología machista, porque hemos sido “educados” en esa visión machista de la mujer y de la sociedad. Es decir, estamos inmersos en es “cultura” y no se cambia de la noche a la mañana.

No estaría de más el reflexionar sobre una frase de Jill Gibran. Dice así: ”A menudo escucho que os referís al hombre que comete un delito como si él no fuera uno de vosotros, como un extraño y un intruse en vuestro mundo. Mas yo os digo que de igual forma que ni una sola hoja se torna amarilla sin el conocimiento silencioso de todo el árbol, tampoco el malvado puede hacer el mal sin la oculta voluntad de todos vosotros”. Mucho cuidado con los chistes o las ironías, además de esconder pensamientos e ideas, se puede hacer daño, a veces hasta mucho, a la lucha contra la salvaje violencia machista.

 JOSE-ANTONIO BURRIEL

 

 

          Vayan por delante dos cuestiones previas. En primer lugar, sabido es que la Justicia agrada cuando favorece nuestros intereses o nuestras ideas; cuando no es así, hablamos de ilegalidades, de sinrazones, de injusticias. En segundo lugar, conviene tener presente un principio básico de la sociedad libre y del Estado de Derecho: o se acatan las decisiones de la Justicia, gusten o no, estén de acuerdo en lo que pensamos o no, o convertimos la sociedad en un reino de taifas en donde “manda” la sinrazón y la dictadura, sea de fuerza o de pensamiento.

        Teniendo presentes ambas cuestiones previas, que, por otra parte son obvias, el Tribunal Constitucional ha dictaminado que la Ley Integral es acorde con los principios constitucionales, luego asi es y asi debe ser acatado, sean cuales fueren nuestras ideas propias o nuestros deseos.

         Y en horas posteriores hemos asistido a múltiples comentarios –artículos, tertulias radiofónicas o televisivas, etc.-acerca de la decisión del Tribunal Constitucionales. En mi opinión, allá cada no con la suya, se han  producido dos circunstancias. En primer lugar, hemos asistido a comentarios que han demostrado un profundo desconocimiento de la realidad jurídica dictaminada por el Tribunal Constitucional.

        Este alto Tribunal lo que ha dicho es que es acorde con la Constitución que se establezcan penas distintas para conductos distintas, aun cuando pudieran parecer conductas iguales con sujetos activos y pasivos desiguales. El Constitucional afirma que la agresión, amenaza, maltrato del hombre hacia la mujer –en la relación de pareja o similar- es una conducta que expresa una manifestación de poder y de dominio; luego, puede ser penada de modo distinto a cualquier otra agresión, amenaza o similar. Con otras palabras, no estamos ante penas distintas según el sujeto sea hombre o mujer, sino ante conductas distintas en contenido y expresión.

        También  muchos de esos comentarios y artículos me han hecho reflexionar sobre el trasfondo de bastantes de ellos. Los expertos señalan que la ideología patriarcal-machista esta enraizada en la sociedad tras largos años de pervivencia. Pues bien, en muchos de esos comentarios se traslucía, cuando no sea constaba directamente, esa ideología patriarcal-machista. Es conveniente el tenerlo presente para encontrar las razones de algunas de las criticas vertidas sobre la decisión del Tribunal Constitucional.

jose-antonio burriel

 

importa el producto que se publicita y se quiere vender, eso es lo de menos. Si son muebles, el cuerpo femenino lo mas visible posible. Sin son coches, azafatas atrayentes y sexys. Si es electrónica o similares, cuerpo femenino semidesnudo, con los pechos al aire. Me pregunto: ¿Qué tendrán que ver esos objetos de consumo con el cuerpo femenino?

Posiblemente tiene que ver con el consumo. Y posiblemente tengan que ver con el consumo porque se sigue pensando, y presentando, a la mujer como un objeto de consumo. ¿No hay gente que se enfada cuando se habla  de machismo? Si no quieres una taza…chocolate  espeso y a todo trapo.

Y esa publicidad, mal que les pese a los diseñadores publicitarios –eso si, sin mas imaginación que una concepción errónea del papel e la mujer en la sociedad-,  hace daño. Y lo hace porque remachan la idea machista de la mujer como ser inferior, como objeto de consumo para el hombre.

Se habla, porque hablar se habla mucho pero hacer se hace poco, de un observatorio para la publicidad, cuya finalidad, es entre otras, la de vigilar que los anuncios respetan la igualdad y la dignidad. ¡Que actúe! Claro que la mayor responsabilidad esta en el consumidor, porque si este no reacciona, nada hay que hacer.

¿Reaccionar? No estaría mal que uno entrase a una tienda de venta de automóviles y pidiera en el mismo paquete el coche y la azafata. O comprara un aparato electrónico pero que fuera vendido por una mujer casi en cueros. ¡Señores, el cuerpo femenino tiene más dignidad, como el cuerpo masculino, que ser ofrecido como objeto de consumo y de placer para el hombre!

Lo dicho, esos anuncios reflejan la persistencia de una actitud machista en la sociedad.

 

jose-antonio burriel

 

nueva ministra de Igualdad ha dicho, y a las pocas horas de su tima de posesión, varias cosas que merece la atención de todos, pues aunque ya sabidas, no acaban de ser asimiladas por la sociedad.

Ha recabado una mayor conciencia social. Ha dicho: debemos conseguir que el dolor e todas las mujeres sea el dolor de toda la sociedad. Así debería ser, pero queda mucho camino por recorrer.

Cierto es, negarlo seria estar ciegos, que la sociedad ha dado pasos al frente en la concienciación sobe la violencia machista. Pero cierto es, asimismo, que además de muchos mas pasos, los pasos dados se quedan en lamentaciones, en minutos de silencio. ¿Dónde están las denuncias de familiares, amigos y vecinos? ¿Dónde están los testigos en los juicios contra los maltratadores?

Ha dicho, en ese encendido reclamo para el apoyo social, que cualquier maltratador  va a tener enfrente a 44 millones de españoles plantándole cara. ¡Ojala sea así!

Quizás para ello debamos de dejar de llamarles maltratadores y ponerles el calificativo exacto: son unos delincuentes. Es posible que de es modo los españoles expresemos nuestro rechazo mas absoluto, porque nadie acepta con benignidad al delincuente, y los maltratadores lo son.

Quizás para ello debamos eliminar de nuestro pensamiento las excusas que muy frecuentemente surgen: bebe demasiado, esta desestructurado, toma drogas, es irascible. Todo ello es posible, pero la causa es evidente: son unos machistas de tomo y lomo.

JOSE-ANTONIO BURRIL

humanos esenciales ni siquiera tiene derecho a llamarse religión. Si religión viene de “religarse con un Ser Supremo”, una religión que acepte una discriminación injusta de la mujer respecto al hombre es una falsa religión, aunque suene fuerte y polémico.

Y  me estoy refiriendo a una discriminación en los valores esenciales de cualquier persona: igualdad de derechos y de dignidad entre el hombre y la mujer. Y no me refiero a ocupar estos o aquellos puestos dentro de los estamentos religiosos –algo que podría ser objeto de discusión-, sino a la consideración de la mujer como inferior al hombre en cualquier aspecto de la vida humana más esencial. Ni que decir tiene que cualquier maltrato del hombre a la mujer debe ser tachado por cualquier religión, que quiera ser considerada como tal, como injusto, como delictivo, como violación de los derechos humanos. Y ni que decir tiene que cualquier ocultación de ese maltrato supone un encubrimiento del injusto y del delito.

Estando estas cosas claras, al menos en mi pensamiento, no acabo de comprender determinadas actitudes de algunas religiones, Por ejemplo, la “tibieza” con que la religión católica atiende al maltrato a las mujeres. Lo siento, pero sigo echando en falta una rotunda condena de la violencia sobre las mujeres tanto en los documentos oficiales como en los sermones y predicas.

Por ejemplo, la religión islámica. Existen intentos en algunos lugares para ofrecer una visión de la mujer como igual al hombre. Son intentos descafeinados, tanto por una palabrería vaga y ambigua, como por estar en contradicción con la tradición islámica y con la realidad social.

Me parece este tema, las religiones ante la violencia de genero, un debate interesante, un debate que apenas tiene eco social.

jose-antonio burriel