INDIGNA DEFENSA DE UN MALTRATADOR

septiembre 15, 2008

 

          El espectáculo de algunos programas de televisión –la gran mayoría son “programas-basura”- alcanza limites insospechados cuando se pretende “jugar”-porque no es otra cosa- con la violencia de género. Por ejemplo, la compañero del agresor de Jesús Neyra y presunta maltratada.

       Se le paga un “pastón” para que se siente en un plato y desgrane toda una suerte de sandeces y peregrinas afirmaciones. Y cualquier experto en violencia de género –los periodistas no tiene porque ser expertos en todos los temas, pero si que tienen que ser responsables y acudir al  asesoramiento de los verdaderos expertos- sabe bien que una mujer maltratada busca, en muchas ocasiones y casos, excusas para su maltratador. Y busca excusas porque siente vergüenza, miedo, humillación; porque “confía” en el cambio de la pareja; etc. ¿A que cuento venia el llevarla a un programa para que negara hechos que los testigos aseveran?

       El programa –insisto en lo de “basura”-pretendía llamar la atención, conseguir un alto índice de audiencia; eso si, a costa de confundir al publico vidente. Y hay algo que me duele, y mucho, de esa intervención televisiva, así como también del eco que se ha dado al programa y a la presunta maltratada y sus sinrazones, sin olvidar el estado de coma de Jesús Neyra. Me preocupa, y me duele, el encogimiento de hombros de muchas personas cuando presencien, o incluso cuando tengan noticia, malos tratos. Si, van a inhibirse ante el temor de la respuesta del maltratador y de la maltratada. Y sin esa acción decidida de todos los ciudadanos, seguirá siendo difícil erradicar la violencia de género.

       El maltratador sabe que su delito no va a quedar impune; sabe que cuando la denuncie este en el juzgado, todo el peso de la ley caerá sobre su acto delictivo. Pero el maltratador debe saber también que quienes le rodean no van a dejar que su delito quede en la penumbra o se silencie. El maltratador debe saber que la sociedad le rehechas; mejor; el maltratador debe sentir en sus carnes el rechazo personalizado de quienes le rodean.

        En fin, lamentable espectáculo de un “programa basura”. Y si me permiten, añadiré: siento lastima por la presunta maltratada; y siento lastima porque con su actitud ha hecho daño a otras mujeres maltratada a si misma; porque con su actitud jamás podrá recuperar la dignidad y la libertad.

 jose-antonio burriel

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