EL SILENCIO DE LAS VICTIMAS

enero 31, 2009

“Modelos de actuación en violencia de género. Estudio piloto en Aragón” (Trabajo encargado por El Justicia de Aragón) Autor principal: Juan Antonio Cobo, Médico Forense, Director del Instituto de Medicina Legal de Aragón. Estos son los datos de un muy buen informe, que recomiendo vivamente.
Y de ese informe este apartado referido al silencio de las victimas: “La necesidad de preservar la unidad doméstica, asumida íntegramente por la mujer pareja/madre, le exige mantener en silencio el malfuncionamiento familiar, ocultarlo, disimular incluso las agresiones que sufre. La disimulación, la ocultación de lesiones o de conductas agresivas, ocupa un papel protagonista en la realidad diaria de la violencia doméstica cuando las exploramos como médicos forenses. Silencio medido por los años que las agresiones físicas tardan en exteriorizarse, y más años en denunciarse, y, posiblemente como una secuela de ese silencio, de esa tolerancia a la agresión, de esa indefensión aprendida, la muerte homicida de la que no hemos conocido signos de alerta premonitoria más que una quinta o una cuarta parte. La víctima, en la búsqueda (casi obsesiva = doble identidad) de protección de su entorno doméstico aún en contra de su propia protección, quiere ocultar lo que ha sucedido, y explicar que su dolor se debe a otra causa, o que su lesión ha sido accidental. La víctima parece no serlo en muchas ocasiones. En otras ocasiones, las personas agresoras aparecen como protectoras, y muy habitualmente son “protegidas” y “entendidas” por la víctima, y con ello, “justificadas”. La víctima adquiere un papel protector del hombre agresor, muchas veces “matriarcal” de su pareja, desdoblándose de su papel de cónyuge. Es la violencia en la que los cuerpos de seguridad pueden ser agredidos por la persona “víctima/denunciante” cuando intentan contener físicamente a la persona “agresora/denunciada”, a pesar de haber sido llamados con angustia y urgencia por la primera”.
Entender este “silencio de las victimas” es esencial para comprender no solo la realidad de la violencia de género, sino también la actitud de las propias victimas ante la denuncia, en el juicio, en la ayuda que necesitan para salir del pozo de la esclavitud.
JOSE-ANTONIO BURRIEL

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