LA DENUNCIA DE LA MUJER

septiembre 8, 2009

El problema de la violencia contra las mujeres, violencia de género, no se resuelve centrando toda la atención en la represión penal. Ciertamente si hay delito, deberá ponerse en marcha al procedimiento penal correspondiente y penar al delincuente. El problema de la violencia de género tiene dos claves para su erradicación: la educación en una cultura de igualdad, y la concienciación social profunda.
Y esa concienciación tiene dos ejes. Por un lado, la sociedad debe tomar conciencia clara de que el problema, la lacra de la violencia contra las mujeres, es social, es decir, nos atañe a todos, y nos atañe e todos porque la violencia machista afecta a un pilar fundamental de toda sociedad democrática, la igualdad en la libertad y en la dignidad de todas las personas. Por otro lado, la sociedad –familiares, amigos, compañeros, vecinos- debe ser consciente de que estamos ante un delito publico pero que suele perpetrarse entre las cuatro paredes del hogar, y que, por consiguiente, la mujer maltratada necesita del apoyo social tanto para recuperar la libertad, como para aseverar ante los juzgados la comisión del delito.
Pero esa concienciación afecta, asimismo, al conocimiento profundo por parte de todos los operadores que intervienen cerca de la mujer –jueces, fiscales, abogados, servicios sociales, policía, etc.- de las especiales características de la mujer que es maltratada.
Y la mujer maltratada sufre en su interior una ambivalencia que afecta a su visión de la “realidad”. Tiene miedo, esta inoculada de sumisión al varón, si tiene hijos, piensa en su salvaguarda, siente como “deber” mantener la unidad de la familia, cree estar enamorada, piensa que la pareja va a cambiar, etc. Todo ello lleva a la mujer a tomar “como realidad” lo que no lo es: que cierta violencia es normal, que ella tiene parte de culpa, que el tiempo lo cura todo. Y esa visión de “la realidad de su vida” le lleva en ocasiones a no denunciar –no hay que olvidar al respecto el temor que siente la mujer a que la justicia le obligue a decisiones que ni comparte, ni quiere-. También a retirar la denuncia –a este respecto no hay que olvidar la intimidación de la pareja y su entorno-
Hay que concienciar a la mujer para que se decida a dar el paso para recuperar su libertad. Y en parte esa concienciación pasa por convencer a la mujer de su dignidad y libertad, y no tanto en el castigo al maltratador. Y, sin ningun genero de dudas, a prestar a la mujer un trtato especializado e individualizado
Queda mucho camino por recorrer. Y todos, sin excepción alguna, tenemos mucho que hacer, entre otras cosas no dejar a la mujer sola, ni trivializar el maltrato centrando la atención en el homicidio: antes de la muerte ocurrieron muchas cosas –insultos, desprecios, limitaciones a la libertad, etc.,
.-
JOSE-ANTONIO BURRIEL

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